La incomodidad del comodín

Hay diferentes opiniones acerca de la participación del comodín en una partida de poker.

Son muchos los que consideran que sin él, el juego se vuelve más interesante, y para otros es todo lo contrario: suponen que el hecho de contar con una carta tan versátil y aplicable, agiliza la dinámica del juego, dando a todos más posibilidades de armar buenas jugadas.

comodín para ganar en el poker

Eso sí, son más las veces que se les excluye, que las que se le permite formar parte del juego. Esto hace que cuando se aceptan comodines, más de un jugador distraído se olvide de su vigencia, o no contemple la posibilidad de recibir uno en la distribución, acotando sus proyectos y, de alguna manera, boicoteando la actitud ganadora. Jugar con comodines y olvidarse del comodín, es grave.

Guste más o menos, es indiscutible que contar con esta carta multifacética tiene muchas ventajas. Se adapta a cualquier estrategia: en un momento podemos utilizarlo como un rey, y si luego cambiamos el rumbo de nuestra jugada, lo convertimos en un 10, una J, o cualquier número que necesitemos. Las ventajas para armar jugadas son indiscutibles.

Imaginemos una mano en la que tenemos un comodín y dos K. Eso nos da un respetable trío de K… O un comodín y dos números iguales. Sean los dos números que fueren, ya contamos con tres cartas iguales.

También podemos hacer un full de la carta mayor con dobles parejas y un comodín. También podemos completar una escalera con un comodín, falte la carta que falte. Ni hablar de si ya contamos con tres K y nos llega el amigable bufón.

Igualmente en una escalera de color, o real; si nos falta una carta, con el comodín la completamos.

El hecho de que el comodín le dé más emoción a nuestro juego y a la mesa en general, obliga también a que seamos más cuidadosos con nuestras apuestas. La dinámica del juego es completamente diferente. Las jugadas decisivas son más frecuentes y tenemos tantas posibilidades de ser quienes las puedan ligar, como de no poder hacerlo. De repente, el comodín puede sumarse a un poker y convertirse nada menos que en un repoker. Que previo acuerdo de los jugadores puede estar sólo encima del poker, o bien superar a la mismísima escalera de color.

Como bien anunciamos, el hecho de que las posibilidades aumenten para todos, nos obliga también a ser más prudentes a la hora de apostar, descartar, y observar la actitud del resto de los participantes. El comodín sirve a todos.

Todo cambia si tenemos un trío convencional y ligamos un comodín. Es distinto pedir cartas en esa situación, o teniendo ya una pareja.

En fin, como hay ciertas pautas que deben plantearse desde el comienzo, y muchas veces es difícil no caer en conflictos del tipo "qué jugada se acepta", "valen las jugadas dobles", "qué valor tiene el repoker", etc. La mayoría de las veces los jugadores —sobre todos los más experimentados— optan no incluir al comodín en la partida de antemano. De esta forma renuncian a las ventajas que este adaptable naipe puede proveerles, pero a la vez se aseguran también un poco de tranquilidad durante el juego. Lo importante es, si se llega a incluir, no confiarnos demasiado en él, y estar siempre atentos a las posibles expresiones jocker de nuestros oponentes…


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